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BATALLA DE BRUNETE, PERDIDA DE ARCHIVOS MUNICIPALES

Apuntes, sobre los libros del Archivo Parroquial de Brunete.

25 páginas, enero de 2026

Elaborado por: Antonio Rufo Recio, Eduardo Carrera Martin y Sebastián de la Nuez.

Fotografía de una acuarela, pintada en 1932 por A. Valoquia, cuando se fueron a vivir a Madrid, la vista actual seria, desde donde está el Banco Santander, calle Real, aproximadamente.

Sinopsis

I        BRUNETE.

II       EN QUE CONSISTEN LOS LIBROS.

III      LA VIDA EN EL MAS ALLÁ.

A Cómo y dónde, se daba sepultura a los difuntos.

                B Un cementerio urbano desconocido.

IV      FINALES DEL SIGLO XVII, REVOLUCION FRANCESA, EDAD CONTEMPORANEA.

                   A Años de cambio y revolución.

                   B Visita eclesiástica.

V       EPIDEMIAS.

VI      EL CEMENTERIO, PROTAGONISTA DE UNA BATALLA, YA EN EL SIGLO XX.

Contexto de aquel entonces, ¡hace casi 100 años!

 En la primavera-verano de 1936 el comité de partido comunista de Brunete; destrozó la iglesia, la asaltaron, saquearon y quemaron en la plaza todo, lo que de ella quisieron.

En esos meses, en muchos pueblos de España tiraron las campanas, desde la torre al suelo, para que no se tocara a misa  nunca más, en Brunete solo quitaron el badajo, (pieza metálica, generalmente en forma de pera, que pende en el interior de las campanas, y con la cual se las golpea para hacerlas sonar) y fue cuando de manera clandestina y viendo la situación violenta, alguna o algunas personas, a riesgo de su propia vida, sacaron los libros centenarios de la Iglesia, en una carretilla.¡ LOS LIBROS SACRAMENTALES!.

No se sabe quién, o quienes, ni donde estuvieron guardados los libros, hasta la inauguración de la nueva iglesia en 1949. Sí es una tradición oral, ”los sacaron, en una carretilla.”

Salvándolos del fuego, como excepción de sucesos tantas veces repetidos, a lo largo de la historia

Poquísimas personas se han preocupado de saber lo que esos libros contienen del pasado. Sabiéndolos interpretar, no cabe duda de que dicen algo del futuro. Hace unos años, tuvimos acceso para leer varios tomos. Nuestro agradecimiento a los párrocos, D. Antonio y D. Roberto.

I       EN BRUNETE

Casi todo lo que atañe a esta historia está condicionado por la Batalla de Brunete, episodio muy importante de la Guerra Civil Española de 1936. Es cierto que el archivo municipal corrió peor suerte, es decir no existe. De joven me contaron la siguiente paradoja, EN BRUNETE “LA GUERRA” FUE EN DOS VECES, cosa que yo no entendía, hasta que empecé a estudiar los sucesos detenidamente. En 1936 había un alcalde republicano. No se sentía la violencia (o apenas crecía una violencia soterrada, sin tiros); sí era palpable un sentimiento de temor ante el comportamiento de algunos exaltados.

La iglesia, como he referido, a partir de cierto momento queda inservible. Van pasando los meses y muchas personas del pueblo marchan a Madrid[1] pues se había propagado el rumor de la guerra inminente; otros, los que conservan propiedades, guardan lo de valor en sitios recónditos, dentro de sus viviendas o en una tinaja pequeña enterrada en el corral o en alguna cueva.

[1]   [1]   .La gente resiste a duras penas y a riesgo de su vida, con miedo a una frase que corre por el pueblo, aunque no se pronuncie a viva voz: “Un día vienen y me dan el paseo,”[1]

A finales de octubre vienen los de Franco, no hubo combates, ni falleció nadie, simplemente cambió el mando. En Brunete se siente un alivio y los vecinos sacan lo que han mantenido oculto. No hay referencias acerca de si los libros del archivo salieron a la luz entonces o, posiblemente, ya se los había llevado a Navalcarnero… ¿y no regresarían, entonces, a la iglesia, porque estaba destrozada?

En todo caso, la iglesia comenzó a ser acondicionada en la medida de lo posible, cosa que sucedió a partir de noviembre de 1936.

Sigue una cierta tranquilidad. Ha quedado una anécdota que se cuenta: un domingo del mes de diciembre, a la salida de misa, dos parejas de jóvenes iban por la plaza y apareció, de repente, un avión en vuelo rasante ametrallando la zona. Una de las parejas y el chico de la otra, se tiraron al suelo; llevaban la ropa de los domingos, había charcos y barro. Una de las chicas dudó pues no quería manchar su vestido de barro. Murió en la duda. El pueblo estaba tomado por los militares y moros de Franco, no había tiros; sin embargo, los” rojos” de vez en cuando les bombardeaban desde Las Asperillas. O venia un avión solitario y no sabias si era de los “tuyos”.

El frente estaba en Villanueva de la Cañada, Quijorna y Villanueva del Pardillo; ya era verano entonces. Mes de julio de 1937. Es cuando viene la guerra de verdad, se trata de la conquista de Brunete por los soldados de Lister. Empieza la Batalla de Brunete, que realmente fue en los cinco pueblos referidos. A eso es a lo que se referían los mayores, cuando hablan de que “en Brunete hubo guerra dos veces”.

Al amanecer del 7 de julio de 1937, todos en el pueblo tuvieron que salir corriendo con lo que tenían puesto.

Nadie me ha contado el tema de los libros del archivo de la parroquia. En aquellos momentos, por lógica, no debían de estar en el pueblo. Como he referido, las familias que quedaban se dedicaban a guardar sus objetos valiosos; pensaban que, por ahora, ya no corrían peligro. Sus objetos, sin embargo, los perdieron. No se pudieron llevar nada. Fue su segunda guerra.

II    EN QUE CONSISTEN LOS LIBROS

Aproximadamente son 40 libros, a partir del siglo XVI y por ley se pueden difundir a partir de transcurridos 100 años. Hay 5 grupos

Libros en su armario de la sacristía de la Iglesia.

A            Por los libros de las Cofradías y Hermandades.  Se pueden sacar las relaciones sociales entre vecinos, en los siglos XVI-XVII. No penséis que todo era ir a misa. Cuando llegaban las fiestas, eran ¡fiestas, fiestas!, que las organizaban las Cofradías, al santo de su devoción, había una, la mayor, la más principal, del patrón del pueblo, pero luego a lo largo del año había otras 4 o más, de menor importancia, ofrecidas a santos “secundarios” escalonadas, eran la válvula de escape de la sociedad, tienen el sentido en ciertas épocas del año, siempre en torno a la agricultura, que era su medio de vida.  En función de los gremios de distintos oficios, se llamaban Cofradías; y eran Hermandades, cuando reunían diversos hermanos de todo tipo, trabajo y condición social con devoción a un santo.

B            Por medio de los libros de las Capellanías y Memorias se aprecia quien “hace de banco”. Un ejemplo es la capellanía de Mateo de Urosa; era un señor rico, constituyó una capellanía y esta, podía prestar dinero bajo el control del mayordomo de la iglesia, era un banco, que sus impuestos se llevaban o se canalizaban, a la iglesia y estaba prohibido prestar dinero de modo personal. Y en cuanto a las memorias, las formaban personas que casi siempre en su testamento no tenía familiares directos y dejaban sus bienes en una memoria, podían ser ropas, enseres, habitaciones para que curaran a los pobres o transeúntes, en el aspecto económico y sobre todo sanitario.

C            Tenemos los libros de Fabrica, que se refieren al mantenimiento físico del templo, y donde se anotan los gastos que tienen; velas, ornamentos, ropajes, y lo más costoso las goteras en el tejado, la torre, las campanas, el adecentar y pintar las paredes y demás mantenimientos de albañilería y pintura.

D            También hay libros del visitador o inspector de los curas y del templo, normalmente además del párroco, había un mayordomo que era como el secretario administrativo, ya que la iglesia tenía propiedades y rentas que había que contabilizar;  la iglesia tenía la obligación de tener un libro en el cual, el visitador anotaba los defectos que encontraba y sus consejos,  escribía lo que a su parecer sucedía, y en la siguiente visita, no solía ser el mismo, examinaba todo, y lo dejaba por escrito, tenía especial cuidado de que no se arrancaran páginas de ninguno de todos los libros; esta figura se pierde a partir precisamente del siglo XIX con las desamortizaciones.

E             Por supuesto los más divulgados, o conocidos son los libros de matrimonios, nacimientos-bautizos, catequesis, confirmación y difuntos, que técnicamente son los LIBROS SACRAMENTALES. Hacían las veces de control estadístico de las personas de una población, (método establecido por la religión católica, La Iglesia y los Reyes, desde la Edad Media. El Antiguo Régimen). Este sistema de censo o empadronamiento se empezó a sustituir por cedulas y otros documentos a partir precisamente, del siglo XIX. Siglo “de las luces y la Ilustración”, concretamente en 1870/1, se obligó a todos los ayuntamientos de España a tener una OFICINA DE REGISTROS CIVILES y se fue creando un archivo municipal, con más profesionalidad. Se le doto de más capacidad legal a partir de la ley de corporaciones municipales de 1924, por la cual se obligaba a contratar un secretario- interventor municipal. Se empezó a separar la Iglesia del Estado.

El sistema implantado funcionaba muy bien, pero en función de la “óptica de la iglesia y del cura” y por supuesto de la buena relación del ciudadano con la iglesia, ya que si no estaba bautizado es como si no existiera, y si no asistía a misa, o vivían en pareja sin casarse se les anotaba cuando necesitaban algún documento.

En este caso hablamos de 1894, el libro es timbrado y numerado, ya estaba vigente la nueva ley y da la impresión que lo hacen como duplicado, uno para la iglesia y otro seria copia para el Registro Civil ¿..?

 Se anotaban  por este orden; fecha, nombre del párroco, dice que mando dar sepultura, donde, previa licencia del Juez Municipal, nombre de la persona y de sus respectivos padres y si son vecinos, la hora del fallecimiento y día, edad del mismo, consecuencia del fallecimiento; según certificación facultativa, si recibió los sacramentos de Penitencia, Viatico y Extremaunción, si hizo testamento y en que notario, a veces se anota su profesión, si tiene hijos, solteros o casados, según el difunto,  tipo de entierro, sabana, o ataúd, caja,  nombra dos testigos  de la localidad, y lo firma y rubrica, en algunos anota al margen, su condición social, sobre todo si era pobre

En el caso de Brunete, debido, a la batalla de julio de 1937, durante veinte días el pueblo entero fue destruido: por ello, en el ayuntamiento, toda la documentación y su archivo milenario se perdió.

                No es sino en 1949 cuando se traen o salen a la luz los libros que estamos divulgando. La iglesia fue totalmente reconstruida, es inaugurada y los libros se colocan en la sacristía, en un armario, hornacina con puertas. Cobran un especial interés. El cura, a partir de entonces, comienza a recibir muchas peticiones acerca de personas nativas de Brunete. Era lo único documentado que se tenía en la villa para sacar el DNI y/o para tener constancia de datos del nacimiento de los vecinos. De allí, por ejemplo, podía entonces gestionar cada quien su jubilación. Fue cuando se empezó a crear desde cero el archivo, el Registro Civil Municipal, nutriéndose de las declaraciones de testigos, de copias y partidas de nacimiento y otros documentos del archivo de la iglesia.

III   LA VIDA EN EL MAS ALLA

A      Como y donde se daba sepultura a los difuntos.

En la villa de Brunete desde el siglo XV hasta 1937.

Desde los primeros siglos del cristianismo los difuntos se enteraban en lugares santos y de culto, es decir en las iglesias, y lo más cerca del Santísimo, próximo al Altar Mayor.

En la lectura de los libros de Brunete indican enterramientos en el interior de la iglesia, en varias bóvedas, criptas, capillas, o sitios, como la del Carmen, la del Santísimo Cristo del Patrocinio y la Capilla Mayor, entendemos debajo del Altar Mayor, que es la única que se conserva, actualmente como habitación o recinto multiuso.

Es habitual en los testamentos que se anote dónde quiere ser enterrado, y un vecino explica que desea reposar;

  al lado del mármol, del Señor San Sebastián,

indicamos que, en alguno de los planos y textos del 1800, solo figuran como Capillas las tres referidas y el resto ofrecidas a santos, pero simplemente un friso o retablo en la pared, con su efigie o pedestal y una piedra de mármol a modo de altar, como son San Sebastián, o San Isidro. No hay documentos de la existencia de capillas privadas, con recinto cerrado.

También los que menos, dicen en sus últimas voluntades,

                donde mi santo padre, madre, etc.

Hay alguno, ya viendo venir la situación, se expresa sin complejos y dice;

donde se acostumbre.

Era normal que las gentes de poder se enterraban lo más próximo al Altar Mayor, uno de los más ricos de entonces era Mateo de Urosa Calderon, hay un documento que se refiere a que poseía una capilla propia hacia 1680, si bien no está ubicada físicamente.

En la iglesia de Santa María de los Ángeles, en San Vicente de la Barquera. Las losas son de madera, es de notar que estamos en una comarca que, saben trabajar la madera.

Iglesia de Gomeznarro (Valladolid). Tumbas de párvulos debajo del coro. Los agujeros servían para introducir una especie de gancho y levanta la lápida. Aunque no se aprecia llevaban un número, son de párvulos, por su reducido tamaño.

En la nave central se enterraban los adultos. Las losas que no tienen agujero están vacías. Conforme nos acercamos al altar el número de tumbas es mayor y también su tamaño. En los laterales donde estaban las capillas era más caro ser enterrado. Así eran los suelos originales de las iglesias a comienzos del s.XIX

El resto de vecinos se enterraban en la nave de la iglesia, cuanto más cerca del Altar Mayor, más pagaban y se especifica en el libro, el lugar exacto donde era enterrado, y esto era así, porque cada lugar de la iglesia tenía un precio y además la gente sabía dónde estaban enterrados sus familiares, para ir a rezarles y porque lo habitual era querer ser enterrado junto a ellos. Es por eso que en los libros se anotaba el lugar exacto, si bien salvo iglesias de renombre y personalidades, es cuando se escribe el nombre del difunto en su lapida.

Cuando buscamos en los libros de la iglesia por la palabra rompimiento, nombre con el que se designaba al hecho de abrir una sepultura en el suelo, en el interior de la iglesia, habitualmente había enterrado al menos un cadáver, esto es continuar con una familia, y enterrar otro cuerpo, aparecen 3 mil 232.- anotaciones desde 1690, es decir, que se enterraron

Ese número de personas como mínimo en el interior de la iglesia. (como estadística podemos decir que el 50% de las mismas, eran niños, entre pocos días y 5 años, anotaban párvulo)

Mucha de esta investigación, choca con la situación que no existen pruebas físicas en el templo parroquial, porque la batalla destruyo muchísimo y además estuvo abandonado, casi sin tejado desde julio de 1937 hasta 1941, cuatro inviernos, hasta que se empezó a reconstruir.

 Era un montón de escombros, y se reconstruyó con la idea de pasar página de la crueldad de la guerra, no existe en los cuadernos de campo de los arquitectos nada respecto a la situación de antes de la batalla, en su situación, llamémoslo arqueológica.

Fotografía de como se encuentra la iglesia cuando se empieza a reconstruir, 1942, se cayó el crucero gótico, y se desmontó toda la techumbre, la puerta de la derecha es la sacristía y no hay vestigios de capillas o criptas.

En aquel tiempo lo importante era terminar la reconstrucción de la iglesia, ya era bastante con el desvío presupuestario, que paso de 250 mil pts a más de un millón 200.000.-

En el A.G.A de Alcalá de Henares, en las cajas de la reconstrucción de Brunete por Regiones Devastadas, no se comenta esos pormenores, aparte las personas que intervinieron en todos los niveles, desde arquitectos, hasta obreros, no eran naturales de Brunete y actuaron con un criterio funcional y estético sin vinculo emocional con el pasado humano del lugar.

La última aparición en los libros, y por lo tanto, el último cuerpo que se enterró dentro de la iglesia parroquial de Brunete, es del de María Panadero de 68 años, esposa de José Calvo, que ocurrió el 22 de noviembre de 1859. En la nota al margen pone que se pagaron los derechos al cura y al sacristán, concretamente 4 reales y también otros 4, por cada una de las 31 misas que dejó otorgadas en su testamento, pero no pagó por el rompimiento. El trabajo físico de pagar también debía ser pagado. No se perdonaba.

B      Un cementerio urbano desconocido

No tenemos una certeza desde cuando se empiezan a enterrar fuera de la Iglesia, en los libros solo se anota cuando es dentro, pero es evidente que se crea un cementerio, ”urbano”

Por algún tema económico, o por ser forastero, o por algún motivo personal, algunos fallecidos no fueron enterrados en la iglesia. Y llegó un momento en que, de cualquier modo, ya no cabían más cuerpos, de modo que fueron enterrados en un cementerio aledaño a la iglesia, en el exterior. Se acondicionó un espacio a tales efectos, rodeándolo con una reja a modo de valla e instalando una puerta para su acceso. Como anécdota: en algunas referencias que han quedado por escrito se explica que era el sitio donde se voceaban los pregones, los domingos, a la salida de la misa principal, es decir, al lado de la puerta de la Epístola o puerta sur.  En la actualidad, limita con la torre del reloj y con la sacristía.

Esta situación de un “segundo cementerio” venía siendo lo normal, en todos los pueblos de España desde la edad media.

Si bien, una vez que se prohibió enterrar dentro de las iglesias y dentro de las poblaciones, es posible, en paralelo con la construcción de un nuevo cementerio hacia 1820/30, en Brunete se instaló, como recuerdo del que existió al pie de la Iglesia, una gran cruz de cemento o piedra de unos 5 m. de alta, en un pedestal, se aprecia en el plano, de 1865, y en una fotografía de 1934. Este monumento desapareció en la Batalla de julio de 1937, posible tendría alguna inscripción.

 Es posible, pero entramos en tradición oral, con motivo del desmantelamiento y traslado del cementerio, se creó un osario, es decir se retiraron los restos óseos y se limpió el sitio, ahora bien, nadie ha comentado si se llevaron al nuevo campo santo, sin embargo, dicen que había un osario en el interior de la iglesia ¿dónde se colocaron?

 Hay dos posibilidades, una es en una habitación, robusta al lado contrario de la torre, a la izquierda, debajo del coro. Otra debajo de la sacristía, en ambas se comentó entre personas de edad, que estaba el osario y muchos enseres de culto, ya en desuso,

La de debajo de la sacristía, tenía una puerta a la calle Madrid, antes Angustias, y se podía acceder, y sí guardaba enseres, fue incendiada en 1937, se ve el rastro del humo, en un ventanuco que tenía, hay fotografías.

Personalmente me decanto por la de debajo del coro, ya que originalmente en el sitio, no había escalera y en el plano de 1865, figura un círculo indefinido. No se ha comentado ningún episodio donde se profanen cadáveres, o restos óseos.

Con lo cual, salvo este relato el cementerio urbano, no habrá existido nunca

IV   FINALES DEL SIGLO XVII REVOLUCION FRANCESA EDAD CONTEMPORANEA

A           Años de cambio y revolución.

En Europa desde el 1780 al 1880 podemos decir que fue el siglo de las epidemias, peste, colera, guerras, alzamientos, motines y otras calamidades. A pesar de ello se le ha calificado como Siglo de las Luces y también como, La Ilustración.

Situación desbordada por los acontecimientos, que demandaba más espacio para los difuntos. Bien es cierto que ya se percibía a nivel popular el cambio necesario, aunque fuera una norma de origen francés, y que la revolución nos alcanzaría

La situación era muy compleja y hasta al cura de Brunete anota un rezo en el libro de difuntos por el alma del rey de Francia, Luis XVI, fue a primeros de 1793.

Reproducimos el texto por el que se crean los cementerios.

Real Cédula de Carlos III, fechada el 3 de abril de 1787 (falleció en 1788, no vio morir en la guillotina a su ahijado, Luis XVI)

Con las limitaciones del léxico de aquel entonces

Punto I: “[…] Con la prevención de que las personas de virtud o santidad, cuyos cadáveres podrán enterrarse en las Iglesias, según la misma ley, hayan de ser aquellas por cuya muerte deban los Ordinarios Eclesiásticos formar procesos de virtudes o milagros, o depositar sus cadáveres conforme a las Decisiones Eclesiásticas; y que los que podrán sepultarse por haber escogido sepulturas, hayan de ser únicamente los que ya las tengan propias al tiempo de expedirse esta Cédula”.

Punto III: “Se harán los Cementerios fuera de las poblaciones siempre que no hubiese dificultad invencible o grandes anchuras dentro de ellas, en sitios ventilados e inmediatos a las parroquias, y distantes de las casas de los vecinos. Y se aprovecharán para Capillas de los mismos Cementerios las Ermitas que existan fuera de los pueblos, como se ha empezado a practicar en algunos con buen suceso”

Hasta el final de la guerra de la Independencia en 1814 no se comienzan a construir los primeros Campo Santos en España. Y solo se construyen en las grandes ciudades e iglesias con muchos feligreses, donde ya no había espacio para más enterramientos.

En las poblaciones pequeñas se seguirán enterrando en el interior de las iglesias. El 16 de junio de 1857 es cuando se prohíbe definitivamente el enterramiento en el interior de las iglesias, fecha en la que aún existían 2.655.- poblaciones, que no disponían de cementerio.

 Son años muy duros hasta el año 1840.

 Primero la política real y sus contubernios al permitir la invasión francesa y su guerra.

El cambio de gobierno impuesto por Napoleón declarando rey de España, a su hermano y que afecto en gran medida a Madrid y sus alrededores.

Las epidemias

Las primeras desamortizaciones.

 El incendio de la iglesia de Brunete en 1836

Hay referencias de enterramientos hechos en la ermita de Nuestra Señora de Los Remedios a la que nombran así e indican que está situada extramuros del pueblo. Nos indica el inicio de donde se instalaría un nuevo cementerio.

 En los años desde 1800 hasta 1837 todos los libros existentes están muy deteriorados y les faltan hojas.  Faltan los libros de difuntos que hay comprendidos entre los años 1824 y 1837.

En los libros de 1849/50. Y concretamente en la página 3 de Libro Camposanto nº 2, hay una nota, del cura párroco Juan Ramon Barba que dice,

>se bendice. el 6 de noviembre de 1845<

Anotación aclaratoria al revisar que no existen páginas de algunos años. La primera anotación de sepelio en el Campo Santo de Brunete, la tenemos en los libros de la iglesia y data del día 9 de febrero de 1840 que es cuando se entierra a Don Francisco Calvo Prieto, cura propio de esta iglesia, que;

“[…] fue sepultado en la Hermita de Nuestra Señora de los Remedios, donde se halla el Campo Santo de esta iglesia […]”

No se debía enterrar mucha gente allí al principio porque la siguiente referencia de una persona, enterrada en el Campo Santo es el 15 de enero de 1847, y vuelve a ser un cura, en este caso Don Anselmo Pardo:

“[…] mande dar sepultura eclesiástica en la hermita de los Remedios fuera de esta villa de Brunete al cadáver del presbitero Don Anselmo Pardo […] el sacristán le franqueó un alba y casulla verde de las viejas que hay en la sacristía propia de la iglesia”

 Con esta información no sabemos con certeza la fecha de inauguración del Campo Santo, pero si sabemos con total seguridad que a comienzos de 1840 ya se enterraba gente allí, si bien ¿dentro de la ermita o en el espacio exterior?

Y a su vez, se siguió enterrando personas, en el interior de la iglesia de la villa, hasta finales de 1859.

Hay referencias de enterramientos hechos en la ermita de Nuestra Señora de Los Remedios a la que nombran así, e indican que está situada extramuros del pueblo.

La última persona fallecida en 1824 es enterrada en el interior de la iglesia y la primera de 1837 se indica que es enterrada en el campo santo de este pueblo situado extra muros. Por lo tanto, el campo santo se inaugura entre esos años.

Parece que va calando el cambio, ya hay algún entierro en el nuevo cementerio, pero se anota que es gente de dinero;   

“en la capilla del campo santo»

En otra partida también se indica que es enterrada en la

«ermita de Nuestra Señora de los Remedios donde se halla el campo santo de esta iglesia».

Con lo cual se sigue manteniendo la distinción de estar mas cerca de la salvación y dentro de un recinto cubierto, no a la intemperie.

B       Visita eclesiástica.

En 1847 se recibe una visita de control por parte de un órgano superior, sobre todo económico y se describe un poco como era el campo santo, como deben ser enterrados los difuntos, cuantos años pueden permanecer en los nichos, etc.

En la villa de Brunete, a 4 de Junio de 1847.

El Señor Doctor Don Wenceslao Miguel Negueruela, presbítero visitador eclesiástico de los partidos de Rodillas y Montalban, Santa Olalla y Maqueda, estando en actual visita ordinaria de esta parroquial en virtud de comisión especial del Excmo. Consejo de la Gobernacion de esta Arzobispado,

Por ante mi el infrascrito notario, hizo su merced la de este y libros anteriores a este desde la visita anterior, donde se extienden las partidas de los que fallecen las que hallo su merced en bastante forma, por lo que mando continúen del mismo modo, previniendo que jamas omitan en la naturaleza de los difuntos, el expresar el pueblo, provincia y arzobispado u obispado, y en las poblaciones en que hubiese mas de una parroquia, expresar también a la que pertenecieron.

Que en los adultos que fallezcan sin sacramentos o sin alguno de ellos, se exprese la razón porque no los recibieron, porque no es digno de la comunión cristiana, el que no quiere participar de las misericordias de un Dios generoso.

Que en todos los que fallezcan sin testamento se exprese la causa porque no lo otorgaron y de haberlo verificado anoten toda la parte pia y los albaceas encargados de cumplirla, procurando poner en el archivo antes de dar sepultura al cadáver la certificación del escribano, a menos que un caso urgente exija otra cosa.

Que al margen de todas las partidas se anoten los derechos que correspondan a la fabrica, como también la cantidad de velas y su peso, a fin de que pueda saberse el numero de libras que ingresan en poder del mayordomo. Que todos los aniversarios y cabos de año en que tenga derechos la fabrica se hayan de anotar en este libro en el lugar que corresponda como si fuese una partida separada, expresando al margen la cantidad de maravedíes y cera que pertenece a la fabrica como también el difunto por quien se celebra.

Que la omisión en esta parte es muy culpable porque de ella se siguen perjuicios de trascendencia a la fabrica y es imposible depurar los derechos que por este concepto le han pertenecido.

Que jamas se de sepultura a los cadáveres sin que pasen veinte y cuatro horas desde la defunción, y cuarenta y ocho si fuese de accidente, a menos que amenace corrupción y esto sea expresándolo en la partida y con certificación de los facultativos la que deberá guardarse en el archivo.

 Que en el campo santo no se de a nadie lugar preferente ni tampoco levantar nichos sin la retribución extraordinaria que deberá valuarse por el cura, oyendo al Alcalde y Ayuntamiento para que se guarde la buena armonía que debe haber en esta parte y conciliar lo posible los derechos de la fabrica con las diferentes afecciones de los particulares.

Que pasados los años suficientes se extraigan de los nichos las cajas con los despojos de los cadáveres, a menos que no satisfagan otra igual cantidad, en cuyo caso se les concederá otros siete años que son de costumbre.

Que se obligue a los herederos de los difuntos que han sido colocados en nichos satisfagan igual cantidad

Otro-si visito su merced todos los testamentos, abintestatos y poderes para testar, declarando como declara por cumplidos todos los que lo están, y por los que no mando poner las siguientes resultas, no obstante que esta visita queda solo suspendida por ahora y hasta tanto que tenga a bien su merced el continuarla.

El texto es castellano, de hace 100 años. (Fabrica se refiere al edificio, templo, ermita, es decir la parte material de la iglesia.)

Analizando por encima se desprende que no se deje sin cobrar, cualquier gasto y se explica que hay que compartir con el Ayuntamiento, es decir, hacia 1845 se empieza una colaboración entre el municipio y la iglesia y a su vez se cambia el titulo o nombre donde se va a dar sepultura a los difuntos, lo llamaran campo santo, y según la “sugerencia” real, seria anexo, a alguna ermita en las afueras de las poblaciones.

Única fotografía del cementerio antes de la Batalla.  Se aprecia pabellón de nichos con tejado Es una foto de unos trabajadores, arreglando una tumba que tiene una rejería de hierro, foto, hecha por un vecino, de la familia Calderón.

En Brunete se eligió una, que quedaba en pie, la ermita de la Virgen de los Remedios. Se acondicionó un espacio a su alrededor y se le cerró con una tapia y puerta.

Aportamos un documento independiente y ajeno, es decir del estado, ya que en aquellos años se empezó a realizar un catastro consistente en recabar información de las propiedades, privadas y públicas,[1]  pero sobre todo de los dueños de las propiedades. Es de suponer que habría copia como otras cosas en el Ayto, pero se perdió en la Batalla.

El documento es una cedula catastral de 1856, indica que hay una parte edificada de 83,80 m2, con lo cual nos hace ver que tenía en torno a ocho metros de ancho por diez de largo, no era una simple habitación y sin edificar tenía 756 m2, total 840,8 m2 hay plano y se anota que el nombre del edificio es Campo Santo y su destino es; Cementerio, figura como propietario, la Villa de Brunete y lo firma, el alcalde Antonio Cabrera y como propietario el Procurador Sindico, Francisco Uceda.  El dia 10 de abril de 1867.


[1]   Actualmente, Ministerio de Hacienda, Dirección General del Catastro, Junta General de Estadística. Los datos de los que estamos hablando se refieren a 1860.

Fotografías de las cedulas

Al no firmar el cura, ni figurar la ermita de la Virgen de los Remedios quiere decir que era del Ayto (las ermitas salvo documento de cesión, o venta, eran privadas), y no sabemos, si el Ayto compró la ermita como tal, y a quien y a su vez la extensión de terreno a su alrededor. Con lo cual al no existir archivo municipal nunca sabremos estos detalles.

 En el documento no figura edificio de nichos en altura, sin embargo, el Visitador si lo nombra, y curiosamente en la actualidad, el suelo, es decir las tumbas eran propiedad de la iglesia, por lo menos el cura las vendió a familias, a título privado y recogió dinero, pero los nichos son del Ayto y cobra un alquiler cada 10 años.

Una vez más la pérdida del archivo municipal nos crea ese vacío.

V    EPIDEMIAS

Tenemos un estudio completo de las epidemias en el siglo XIX en Brunete, vamos a publicar un resumen. Consideramos que esos males influyeron en la decadencia del pueblo; desde 1808, además, deben tomarse en cuenta las consecuencias de la guerra de Independencia; y luego, claro, la hecatombe de la Batalla de Brunete en el 1937.

Uno de los censos más antiguo que hemos encontrado reflejado Brunete es el de pecheros[1] de Carlos I, en 1528 y refleja 292.

Pechero era un señor de clase baja que habitualmente tenía que pagar “pechos “ es decir impuestos, en dos estamentos, al Rey, y a la iglesia y en el caso del Brunete, a su señor, desde 1480 hasta 1750, a los condes de Chinchón, porque era una villa de señorío, con lo cual a tres estamentos.

A pesar de que las familias tenían, de 8 a 12 hijos no sobrevivían ni el 50%, lo habitual eran, de 3 a 5 hijos. Con lo cual a la hora de contabilizar los habitantes podemos decir que un pechero, mantenía a 5 personas, el propio pechero, su esposa y tres hijos, deducimos que los habitantes de Brunete serian 1.460, y 1.725, con cuatro, posible cuatro, porque habitualmente convivía a su cargo una persona mayor o familiar, próximo. 1.725 nos parece mas acertado en aquella época. Un dato valioso del nivel de Brunete como villa o población eran sus dos notarios; durante los siglos XVI y XVII se realizaban entre quinientos y mil documentos anuales, lo cual habla de la importancia del pueblo.

No existe sobre Brunete, el censo que Felipe II ordeno hacer para todos los pueblos de la España de entonces, años de 1574 a 1580 o si se hizo no se ha conservado ya que el principal coordinador de aquel estudio fue precisamente el señor de Brunete, Pedro Fernández de Cabrera y Bobadilla 1521-1575, II Conde de Chinchón y su saga.

Entramos en el siglo XIX y el siguiente censo es de 1826 por Sebastián Miñano que nos dice 1.329. habitantes

Si destacan las epidemias sobre todo la de colera, aunque se suma la alta mortalidad infantil, no es exclusiva de Brunete, es toda España y Europa.

Una vez más los libros sacramentales aportan evidencia ya que a nivel nacional era la única manera de llevar un registro Así nos da una aproximación en los fallecidos.


[1]

1853 _______________42

1854_______________30

1855_______________43

1856______________70 año terrorífico.

1657_______________51

1856_______________42

Tras la una muerte ocurrida el 27 de agosto de 1856 el párroco anota al margen

«desde este fallecimiento no se tocaron las campanas, ni se cobró nada para la iglesia«.

 Esto será así hasta el 10 de noviembre en que anota

«desde este día se tocarán las campanas en lo sucesivo«.

La epidemia concluye a finales de 1856 y no vuelve a haber más muertes de cólera en tres años, y en total por colera mueren seis personas, en lo que queda de siglo. El epilogo lo pone Juan Ramón Barba con una nota al final del año 1856 que dice lo siguiente:

 «Faltan varias partidas de defunción pertenecientes a este año por causa de haber muerto del cólera y viruelas y no haber dado parte al párroco sus padres y parientes«.

Sin lugar a dudas la epidemia causo estragos en la población. El número total de muertes por cólera, al menos de las que deja anotadas el cura, son 38 adultos y 7 párvulos.

Anotamos, algunos fallecidos.

Felix Uceda, vejez, adulto, testamento, pago 25 reales de campanas. Esposa: Tomasa Neira

Domingo Diego, demencia, adulto, pobre, no pago. Esposa, Juana Uceda

Gil Fernández Castelao, escirro [1] adulto, terrateniente, vecino de Madrid y residente en esta villa. Esposa, Francisca Sales Mendez.

Carlos Mestre Marzal, médico, testamento en 1829 ante Claudio Sanz escribano, pago el rompimiento en la ermita del campo santo, 200 reales, y pagó 50 reales de campanas.

Francisco Sánchez-Rojas García, 17 años, hijo de Antonio Sánchez-Rojas y Niceta García

diátesis escrupulosa, adulto, oficio farmacéutico. Se le enterró antes de 24 horas en la capilla del campo santo, entierro de primera clase.

Salvador Villanueva medico pago 200 reales por el rompimiento.

Francisco Mazo 52 años, colera, adulto, testamento, fue instantáneamente llevado a la capilla del Campo Santo, dio 320 reales para misas, pagó derechos de cura y sacristán. Esposa, Rosa Blake

Angel Perez, 57 años, muerte alevosa, asesinato, adulto, Señor Alcantara juez de primera instancia, pagaron derechos de cura y sacristán. Esposa, Maria Caño.

 Manuel Aviles, colera, adulto, testamento, novenario, entierro de primera clase, dejo 200 misas rezadas, esposa; Angela Vicente.

Rodolfo Gerardo Fernandez- Cuervo Sanchez- Rojas, 2 años, párvulo hijo de Joaquin Fernandez- Cuervo y de Concepcion Sanchez- Rojas, capilla del campo santo.

Es cierto que fallecieron principalmente personas de bajo nivel adquisitivo, pero también entre las clases acomodadas.

No sabemos la influencia que ocasionó entre 1850/60 la llegada al pueblo de los topógrafos que estuvieron realizando las cedulas catastrales de todo su término que por la magnitud del trabajo tuvieron que vivir en el municipio posiblemente, 20 personas forasteras durante dos o tres meses.

También debe anotarse el caso de la carretera de Alcorcón a Plasencia. Se construye entre 1840 a 1870 [2]; allí se contabilizaron bastantes muertes

Notas del libro referidas al CAMPO SANTO ya en el siglo XX

Han sido renovadas las sepulturas siguientes:

En 23 de marzo de 1913 la de Isidora Paz (que lleva 18 años) y pago 20 reales

En 21 de mayo de 1912 la de José Martin Aviles que pago 5 reales

Son sepulturas perpetuas las de Fernando Paz que es un panteón de familia

Estas referencias son las únicas que se hacen, de apellidos que continuaron después de la GCE.

La de Agustina Gaviola, madre de doña Luisa Gondra, (nació en Vizcaya y estuvo de maestra en Brunete, en 1915,)

Las de Eustasio Salas Rioja y Flora Salas Isasi, padre y hermana del párroco; don Manuel Maria Salas.

 Y para que conste lo firmo en Brunete, a 4 de Agosto de 1924

El Párroco: licenciado Manuel Maria Salas Isasi

Este párroco era bastante eficiente, realizo un censo en 1920, anota 1623 habitantes.


[1

[2] Varios fallecidos por accidentes, están anotados en los libros, refiere que son trabajadores en la Carretera de Alcorcón a Plasencia y son de la provincia de Castellon.

VI    EL CEMENTERIO, PROTAGONISTA DE UNA BATALLA, YA EN EL SIGLO XX.

Aquel campo santo, llevaba 90 años acogiendo restos mortales de los vecinos y transeúntes de Brunete, el destino no quiso dejar en paz a los enterrados, muchas de las personas que murieron por colera, nunca esperarían que tantos años después, sus huesos, volaran por los aires, por un problema de convivencia en esta España, milenaria.

En muchísimos libros sobre la Batalla de Brunete nos indica que el cementerio fue escenario de cruentos combates. Una vez reconquistado el núcleo urbano de Brunete, por el ejército franquista, las tropas republicanas se refugiaron en él. Por su situación, quinientos metros al norte de la población y próximo al camino por donde habían llegado y retornaban, esto es, hacia Villanueva de la Cañada.

 De este modo en cinco días, del 21 al 25 de julio de 1937, no quedó ninguna sepultura intacta, todas volaron hacia el cielo, ayudadas por las bombas de la aviación nacional, junto con bastantes soldados republicanos atrincherados.

Puntualizar SOLAMENTE en dos o tres sepulturas actuales se anota que contienen restos de personas fallecidas antes de 1937. Solo los libros de difuntos y referencias al cambio de lugar de enterramiento, bendición de la capilla y visita del presbítero visitador eclesiástico, son la fuente de información en la que trabajamos.

Por lo cual el cementerio que hoy existe en Brunete, en el mismo sitio, ampliado en 2022, es el que construyó el Estado, por medio de un departamento llamado Regiones Devastadas que se encargó de reconstruir o construir los pueblos que la guerra había “devastado” ello fue hacia 1948.

En él no hay enterradas personas muertas en la Batalla de 1937, como piensan algunos turistas que nos visitan, ni nunca fueron enterradas. Si se instaló una piedra hacia 1995 que estaba colocada en la zona de los Ventorros, se trasladó y coloco en una esquina, como un adorno mortuorio, bien es cierto que la piedra lleva inscripciones de unos soldados alemanes muertos, en los años de la Guerra Civil.

Cementerio de Brunete. Es parte de una fotografía de todo el pueblo, tomada el día 25-06-1941, en la mañana; día en que Francisco Franco llegaría al pueblo para la inauguración de las primeras casas, entregó las llaves, hay distintas fotografías, posible realizadas por un avión de reconocimiento, previo a su llegada a la población.

Foto de norte a sur, con el sol a la izquierda. Hay que estudiar la fotografía, en el sentido de distinguir si en el cementerio había “pabellón de nichos”. En apariencia no se aprecia, o puede estar derruido en el suelo, se ven paredes, y su sombra, que es un cerramiento exterior, como se ve en la cedula de las hojas Kilometricas de 1867.

Como “heridas” de la batalla, se aprecia que la ermita antigua de la Virgen de los Remedios, no tiene tejado, hay una línea que une con el depósito del agua de 1927, se ven huecos, hoyos en el suelo, ya que, por su posición en alto, fue donde se atrincheraron en el final de la Batalla, hacia el 20 de julio de 1937.

Todo ello esta destruido, lo bombardeó la aviación Nacional, durante varios días, hasta que consiguieron que abandonaran, huyeron rodeando por el camino del Cerro de las Vacas, para llegar a Villanueva de la Cañada, ya que la carretera estaba constantemente bombardeada por la aviación.

A continuacion un breve reportaje de su ubicacion y cómo quedó el cementerio.


Fotografía del mismo dia y vuelo, con el sol a la derecha, de sur a norte.

Fotografía de 1937, previa a la batalla, al pie del depósito del agua de 1925, posible los días 12 al 15 de julio, se aprecian oficiales republicanos supervisando la posición, ya que desde ella se divisaba hasta la sierra, Navalagamella, Valdemorillo y Casa Palata, cuartel de Lister.

FIN

NOTA FINAL

En el estudio de los libros, se han descubierto personalidades importantes, Ilustres, que nacieron, vivieron y murieron en Brunete. De esas personalidades hoy no queda nada o solo algún vestigio; han aparecido a través, o gracias, a esta indagación. Ojalá haya gente joven que retome el hilo de esta historia y desarrolle más los acontecimientos del pasado en esta noble villa. En verdad, todo está en los libros, aunque los libros estén, con el paso del tiempo, deshojados, marchitados, estropeados. Ocultan misterios, pero los misterios también pueden ser desvelados a fuerza de tesón e investigación minuciosa, relacionando hechos, datos, pedazos de lo que fue.

Quedamos a disposion de los lectores que quieran sugerir rectificaciones o ampliación de lo reseñado.