ABUNDANCIA DE CAMINOS - Estudio sobre los caminos que pasan por Brunete. Aportación de varios autores.

NUDO DE CAMINOS

Hace pocos días Enrique Suja vecino de Valdemorillo y experto en temas de arqueología, entre otras cualidades y  aficiones culturales, publicó en la revista de arqueología, El Nuevo Miliario un artículo de 3 páginas,  sobre  EL NUDO VIARIO DE TITULTIA, no puedo por menos de felicitarle por poner en valor algunos comentarios sobre Brunete.

Como he indicado soy un aficionado, y lo único que pretendo es divulgar “nuestra” historia, digo nuestra ya que  soy nativo de Brunete y reseñado mi apellido desde 1585, en esta villa de Brunete.

El concepto o idea planteada por Suja sobre la, teoría de los empalmes de Gonzalo Arias, por  la que existió una via de comunicación entre los itinerarios de Antonino, la XXIIII y la XXIX,  con la XXV, lo considero normal y sin ninguna duda, no tiene la categoría de las vías referidas, pero si podíamos llamar “carretera de segunda” posiblemente en aquellas fechas  solo era camino de herradura , lo que sí es cierto es como ha reseñado, en Brunete se encontró una estela funeraria, y en Sacedon unas inscripciones sobre piedra que estaban en una pared. La  Villa de Brunete es referencia de caminos desde tiempos inmemorables.

Solo anotar que en 2006 ya nuestro vecino  Jose Luis Brasero en su libro, Villa de Brunete, mas allá de la memoria colectiva, nos indicaba su existencia y nos facilitaba todo lujo de detalles, pagina 132, él consultó con una profesional, Dra. María Ruiz Trapero,  Catedrática Emérita de la Universidad Complutense, y anoto que se refería a un sujeto llamado ATTO y que a su muerte posible, en el mismo sitio donde falleció, colocaron la piedra, que por cierto mide 144 cm. de alto por 44 de ancho, la traducción que nos facilita explica,

Atto, del clan de los Manucinianos, de 50 años. Que la tierra te sea leve.

El nombre indígena de Atto está presente en tres inscripciones peninsulares procedentes de: Clunia, San Esteban de Gormaz y San Juan del Monte. Referente al clan aparece en otra inscripción aparecida en El Pardo, con la que guarda muchísimas similitudes. Puede datarse de la segunda mitad del siglo II dC. Y esta en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, inventariada con el nº 38.308.

Siguiendo con la lectura del citado libro de Jose Luis, nos indica que la piedra estaba empotrada en la fachada de la casa de Ruperto Caumel, en una esquina y situada en la Calle Real, fue hallada por D. Luis Bahía y Urrutia, a su vez este señor la donó a la Real Academia de la Historia, de la que era socio, fue el 29 de agosto de 1912.

Hasta aquí lo anotado por Jose Luis. D. Luis Bahía  no nació en Brunete,  su padre y su abuelo, si  eran de la Villa y posible de las familias más acaudaladas el siglo XIX. Fue senador del Reino hacia 1912, gran amigo de la industrialización, filántropo y  personaje famoso en el Madrid de principios de siglo, a él quiero rendir homenaje ya que por su inquietud cultural, posible al ver que la citada piedra debería de tener un espacio más honorable movió los hilos y  la llevó a la capital no cabe duda que en los círculos en los que se movía  le representaría  reconocimiento,  aparte que por aquellos años la arqueología estaba “de moda”, pero lo que sí es cierto, es que si no hubiera sido por él, la Batalla de julio de 1937, hubiera borrado tan importante pieza de nuestro pasado, por eso ahora reivindico  tan importantes detalles y abundando, referir que D. Luis ayudó al arqueólogo alemán Hübert en su viajes por la comarca y en las diversas visitas ha quedado constancia de sus hallazgos, como inscripciones en piedras  encajadas en fachadas de diversas casas, de las que sacó calcos,  Sacedon,

(referida por Suja) Villamanta  y Casarrubios  y la joya de la corona una estela funeraria  de 2,10 m. en piedra berroqueña, hoy día en el Museo Arqueológico de la Comunidad de Madrid en Alcalá de Henares, además de otra que se ha perdido, estas encontradas cuando hizo una explanada para hacer un puente en la finca de su propiedad, La Cepilla, en Vega Cocinera, sobre el arroyo Palomero, y que al igual que la de Brunete las donó  a la Real Academia y  a su vez al Museo Arqueológico.

Otra de las referencias de Suja a nuestro pueblo es sobre el Charco Poleo, efectivamente tiene los condicionantes que se necesitan para darle buena identidad y ascendencia, pero además su ubicación, esta en el entorno de lo que se llama Las Angustias. El paraje se llama así porque en tiempos había una ermita  dedicada a Nuestra Señora de las Angustias, referida por el párroco del pueblo, Rafael  Lozoya y Encinas en su contestación al interrogatorio del Cardenal Lorenzana en 1780, con el detalle de que envía un planito con la ubicación de los principales edificios y señala la citada ermita en línea con la de los Remedios, que es el cementerio actual, es decir en el Charco Poleo, por supuesto,  a su vera. Hay un proyecto para su puesta en valor.

Mas detalles para aseverar la condición de Brunete como enclave de caminos es el hecho de  que existieron dos Hospitales, desde los siglos XVII hasta mediados del XIX, de los que existe documentación.  De los pocos libros o documentos que se salvaron de la Batalla fueron unos tomos referidos a las cofradías y a las cuentas del Hospital de Viandantes, con titulo de La Caridad y también de otro hospital , fundado por  el licenciado Alonso González para la curación de enfermos, pobres, naturales de Brunete, pero más bien era una memoria  y obra pía de una señora llamada Isabel de Robledo, porque era una especie de dote para ayuda a la boda de parientas suyas y que si no se casaban pasaba el dinero al citado Hospital.

Todo esto lo paso tal cual lo publicó nuestra convecina Julia Maria Martino Paz en un estudio llamado; Colección Raices (II) editado por la Parroquia de Brunete, en el año 1991, excelente trabajo que merece más divulgación, con el fin de  apreciar  nuestro pueblo. A pesar de las ilustraciones que en aquellas fechas eran un poco imaginadas.

Nos habla de nuestro pasado y debemos apreciar la importancia que debía de tener el pueblo para disponer de un sitio en el que atender a los viandantes que se supone numerosos, hasta esa preocupación.

A lo largo de estos años estudiando los tomos de los escribanos de Brunete me llamaba la atención que hubiera personajes de la zona de Burgos, de Cantabria, Asturias, de Galicia, Segovia, Toledo, Madrid, aparte de las poblaciones cercanas Robledo de Chavela, Velada, Navalquejido, Cardeñosa, Navalagamella, Galapagar, Navacerrada, Valdemorillo, Colmenar, Yepes, Odon, Chinchon, etc, etc. Lo que está escrito son poderes a personajes de los sitios lejanos y también algún testamento, el que más me llamó la atención fue el de este carretero de Casarejos, cerca de Burgo de Osma, el cual incluyo su transcripción.

Brunete sitio de tránsito entre ciudades importantes, luego de que Madrid fagocitó personajes de relieve, ya no era útil seguir el rio Guadarrama y nuestro principal activo, las vías, los caminos, las cañadas, se fue diluyendo, consuelo de tontos, igual también perdió Segovia y Toledo, todo fundiendo en Madrid, ¿de los Austrias?. Me viene a la memoria las cartas de Eugenio de Salazar, la cual también, incluyo.

No obstante hace unos 15 años el Ayto. colocó unos letreros en los límites del término municipal en el que podemos leer; Brunete abierto al mundo, bienvenidos.

Estoy convencido que en esa fecha no se conocían detalles, como los que he explicado, por eso pienso que el sentimiento de “apertura” forma parte de nosotros, desde muchos siglos atrás.

Acabo, por ahora.

Brunete abierto al mundo bien