PRÓLOGO

Quiero documentar en estas páginas, una   percepción socio-política de los  años  30 del  pasado siglo, tratando de exponer  y divulgar, unos hechos que  han pasado a formar; una pequeña parte, de la Historia de España.

 Fueron el origen de lo que hoy día contemplamos aquí, como cotidiano, pero que al mismo tiempo se siguen estudiando apasionadamente después de 80 años, con nuevos descubrimientos, estudios y versiones sobre lo sucedido. 

Pretendo con esta publicación, aclarar y puntualizar la muerte de Gerda Taro,  en el entorno de la comarca, marcando la  situación en  los lugares físicos y su cronología en el tiempo.

También el diseño y  la  construcción de Brunete, como simbología del Régimen Franquista, pero a la vez como respuesta  a la propaganda que la Republica inicialmente  divulgó, materializada en Gerda.

Y el principal motivo; dar voz al 75 aniversario de la colocación de la primera piedra.

Aunque esta divulgación y publicidad debería haber coincidido con el día de la colocación de la primera piedra, fué el 18 de mayo de 1940, por lo tanto el 18 de mayo de 2015 seria el 75 aniversario,  finalmente no pudo ser. El motivo principal fue la connotación política que podía tener el acto, por coincidir la fecha del aniversario con el periodo preelectoral, las elecciones municipales tuvieron lugar el 24 de mayo.

No obstante lamento que pasan los meses y no termino de ver que se realice esta alegoría institucional  a Brunete,(humildemente tratare antes de fin de año que se publique este monográfico, o manifiesto)  la realidad del país marca este tipo de actos,  me temo que al igual que en el mes de mayo cuando  tuvimos elecciones municipales y autonómicas , nada se hizo, ahora en diciembre tenemos elecciones generales, con lo cual una vez más Brunete marcado desde aquel julio de 1937, tendrá que someterse a lo oficial y políticamente correcto. ¡Ah..! Si solo fuera eso.

El estudio, aporta datos, sobre  la Batalla de Brunete y su connotación política. Sucesos  que a Brunete le cambiaron su arquitectura y  su  fisionomía, pero que no   cambiaron la condición humana  de  sus  habitantes,  castellanos enraizados a su tierra desde el siglo XIII.